By mayo 29, 2013 Read More →

Del tráfico de Puebla, del rímel y el multitasking

tráficoPuebla

El otro día me vino a buscar Eme sin otro propósito que el de salir a tomar un café.

Debo deciros que una cosa tan trivial como esta, puede convertirse en una prueba de supervivencia si se te ocurre circular en hora punta, ese momento trascendental del día en el que las calles de Puebla están llenas de coches, camiones, autobuses y toda una serie de exóticos e ingeniosos artefactos con ruedas.

Salimos en su coche y no habíamos avanzado ni 50 metros cuando en el primer semáforo, la camioneta que circulaba detrás debió confundir acelerador con freno empitonándonos alegremente. La responsable, una chica flaca y algo nerviosa saltó de su puesto desesperada, lamentándose de que aquel había sido su segundo percance del día. Me miró y señalando al interior de su coche se excusó echando la culpa a sus hijos, me distraen mucho dijo buscando clemencia.

A una mujer con tal historial de incidentes era imposible hacerle un berrinche, así que miré con curiosidad  hacia donde me señalaba, y di con un angelito de unos 4 años que había ocupado el asiento del conductor y se aferraba al volante como si le fuera la vida en ello. Detrás iban sus hermanos que tenían una trifulca para ver quien se quedaba con un muñeco, naderías. Me aparté hacia un lado, si aquel diminuto piloto acertaba con las marchas y los pedales, nos llevaba a todos por delante.

Lo curioso es que una calamidad como esta es algo habitual en un universo móvil caótico que funciona según el principio del libre albedrío, o sea, haga usted lo que le dé la gana.

Pero analicemos el tráfico de esta ciudad creada por los mismísimos ángeles. Por un lado tenemos taxis, combis y camiones de pasajeros que se hacen con las calles y a golpe de  acelerador y volante ocupan carriles o aceras, lo que se ponga a tiro. Sus conductores suelen sacar una manita por la ventanilla y van haciendo gestos que se podrían interpretar como quita, quita, que te machaco. Todos ellos tienen algo en común, circulan como si les persiguiera el diablo y quién sabe, igual les persigue.

Luego tenemos los simples utilitarios, miles, millones de ellos. Los hay de todo tipo y condición, pero esto no va a ser relevante en este relato, lo que sí importa subrayar, es el hecho de que sus conductores, todos ellos, pertenecen al género de los homínidos multitasking.

Lamento deciros que se equivocan aquellos que piensan que los hombres no pueden hacer dos cosas a la vez, porque la evidencia demuestra que pueden conducir y al mismo tiempo hablar por teléfono, meterle mano a su chica, despacharse unas papas con mayonesa y si me apuras, tocar la flauta con una mano o las dos.

Y qué decir de las mujeres, maestras del más difícil todavía. Ellas son capaces de conducir sujetando el volante con una mano o con ninguna, y a la vez enviar largos mensajes telefónicos, pintarse la raya del ojo o darse rímel y todo mientras acelera con un tacón de 20 cm. A ellas también les debe perseguir el diablo.

Ahora ya me entienden por qué salir a tomar un café en Puebla, en hora punta, puede ser un ejercicio de supervivencia.

Comments are closed.