By mayo 28, 2013 Read More →

La vendedora de tenangos

VendedoraTenangos

Esta estupenda mujer de pelo cano es Candelaria.

Aunque ya tiene más de 80 años, todavía le quedan los suficientes arrestos para ir todos los fines de semana a un mercado de artesanías poblano desde un pueblo cercano a San Pablito, situado a unas 3 horas de camino.

Su idioma es el náhuatl y aunque habla español, tiene un vocabulario muy limitado, lo que le complica para dar ciertas explicaciones, pero con el que se arregla para vender las artesanías que tiene en su puesto de bordados y papel amate.

Cuando llego la encuentro enrollando con habilidad una tortilla que se mete en la boca, en diagonal, como buscando las últimas muelas para poder darle un bocado. Me asombra el ahínco con el que insiste en empujar la tortilla en un abismo escaso de dientes. Le pregunto por sus bordados e inmediatamente y sin sacar la tortilla de la boca, me dice el precio ayudándose de sus dedos por si acaso no la entiendo.

Candelaria es tejedora, y lo primero que me enseña es un trabajo que todavía no está acabado, un quexquémetl, prenda usada en la Huasteca que se introduce por la cabeza y se coloca encima del huipil, quedando en forma de rombo sobre pecho y espalda.

Recientemente me contaron que hasta los años 50 del siglo pasado, cuando las mujeres presentían su muerte comenzaban a tejer uno para ser enterradas con él. Pero por fortuna candelaria está muy viva y parece que goza de buena salud, solo de un ojo no ve bien, me dice.

Me decido por unos pequeños tenangos que ha bordado con figuras humanas y animales de campo, dibujos no tan habituales en los mercados, donde la gente busca los bordados tradicionales de flores y pájaros. Ha tardado 20 días en hacerlos, me dice. El precio que pide, es el precio que pago. Sigo camino hasta el puesto de chapulines, los miro, pero no me dejo convencer, a pesar de que el vendedor terco, me persigue con una latita llena, pruebe señito, pruebe, cuántos le pongo?.

Tenango_baile

Tenango_campo

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