By enero 28, 2013 Read More →

Oaxaca, de paisajes, tallas y sueños

ManuelJimenez_alebrije

Manuel Jiménez

Un viaje por la región de Oaxaca es adentrarse en el alma de México. Los paisajes son magníficos, cálidos y llenos de luz. Bajo un cielo azul radiante, a veces cortado por la niebla, crece una vegetación variopinta, unas veces verde, brillante y húmeda, otras desértica, con enormes colonias de cactáceas de brazos recios y espinosos que llenan de misterio y fantasía el trayecto.

Recorrer los caminos es un placer para el viajero observador e inquieto, que además de la belleza paisajística de la región, encuentra otro tipo de experiencias que enriquecen su viaje. Así el gourmet se sentirá a sus anchas, en un paraíso lleno de lugarcitos donde hacer un alto y probar alguna de las delicias de la región, como el famoso mole negro con tortillas recién salidas del comal. O el amante del arte, que encuentra en Oaxaca uno de los lugares con más expresión artística del país, que además de ser cuna de grandes pintores, tiene magníficos maestros en diferentes ramas del arte popular, en textiles, barro negro, barro policromado o talla de madera, por nombrar algunos.

Una de las formas artísticas más conocidas internacionalmente es la talla de madera de copal, que en Arrazola tiene una larga tradición. Antiguamente se hacían objetos de uso familiar, utensilios domésticos, juguetes y animales que conservaban el tono natural de la madera. Posteriormente se fue empleando el color con anilinas y se fue evolucionando hacia nuevos motivos, cada vez más fantásticos inspirados en monstruos, dragones y animales imaginarios.

A estas figuras se les llamó “alebrijes”, término adoptado de la familia Linares, originaria del D.F. y de sus piezas fantásticas elaboradas en cartonería. Se cuenta que el gran maestro Pedro Linares, el creador de aquellas figuras, visitó a unos familiares en Arrazola llevando consigo algunas de sus obras, así fue como otro gran maestro, Manuel Jiménez, decidió adaptar este tipo de figuras a la talla en madera propia de la región y comenzó a crear figuras fantásticas, que, según su propia familia, tomaron equivocadamente el nombre de “alebrije”.

Durante muchos años fue el único que hizo este tipo de piezas, pero mas tarde, gracias al éxito artístico y comercial de su obra, se abrió un gran mercado que aprovecharon muchas familias de San Antonio Arrazola y otros pueblos del estado, como San Martín Tilcajete.

Actualmente hay grandes maestros que han ido evolucionando respetando la tradición de la tierra. Sus tallas son muy diferentes de las que vemos en los mercados, destinadas a la demanda de un turismo poco entendido. De sus talleres salen animales fabulosos, contorsionados, en posiciones imposibles pero ágiles, con cuerpos pintados con complicadas tramas geométricas muchas veces de origen zapoteco. Una obra de arte destinada a aquellos que saben entender el valor de lo que es único e irrepetible.

Jacobo y María Ángeles

Jacobo y María Ángeles

Jacobo y María Ángeles

Jacobo y María Ángeles

 

Posted in: Arte Popular, Madera

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