By mayo 10, 2013 Read More →

Paletas enchiladas, picante placer.

Dulcedetamarindo

P. me pilló ayer comprando una de esas paletitas enchiladas. Lo que te faltaba, me dijo con una de sus sonoras carcajadas, ya solo te falta naturalizarte mexicana. Alargándole esa especie de piruleta para que le diera una probadita, aproveché para decirle que lo pensaría, lo de naturalizarme, digo.

Estos dulces que yo descubrí hace tiempo y que me costó atreverme a probar, son una especie de placer masoquista que hasta puede crear adicción. Algunos son de fruta, otros parecen ser de una especie de mango o tamarindo planchado y tienen una mezcla de sabores entre salado, dulce, ácido y picante, hasta muy picante que un cerebro principiante no consigue procesar.

La primera chupadita desconcierta aunque no disuade, luego uno experimenta todo tipo de sensaciones, si no comes picante hasta puede presentarse un ligero sudor frío, nada preocupante por otro lado, pero conviene aprender a controlar que aquello no se te vaya por mal lugar y te deje sin respiración. No es tan difícil, es cuestión de entrenamiento porque el placer lo vale. Que los mexicanos entienden de sabores y placeres es indiscutible, yo, desde luego, no me atrevería a llevarle la contraria a un país que ha elevado su gastronomía a patrimonio intangible de la humanidad. Así que pruebe, pruebe, iníciense, la enchilada merece la pena.

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